La mayoría de los casos, las personas con queratocono temprano notan visión ligeramente borrosa y consultan al médico en busca de lentes correctivos para leer o conducir. En las fases iniciales, los síntomas del queratocono no son, por lo general, muy diferentes de aquellos que caracterizan cualquier defecto de refracción ordinario. A medida que la enfermedad progresa, la visión se deteriora, a veces rápidamente. La agudeza visual empeora cualquiera sea la distancia, y la visión nocturna suele ser más bien pobre. En algunos individuos la visión en uno de los ojos es marcadamente peor que en el otro. Algunos desarrollan fotofobia (hipersensibilidad a la luz), fatiga ocular por desviar la mirada para poder leer, o picazón en el ojo. Alternativamente, puede suceder que la sensación de dolor sea leve o inexistente.
La visión borrosa y distorsión de las imágenes, son los primeros síntomas, que aparecen normalmente al final de la primera década y a principios de la segunda. La enfermedad a menudo progresará lentamente durante 10 ó 20 años, tras los cuales se detendrá. En los primeros estudios, la visión puede estar sólo ligeramente afectada, causando deslumbramiento, sensibilidad a la luz, irritación.
Tratamiento
Recientemente se ha comenzado a utilizar la técnica de Cross Linking que consiste en la combinación de radiación ultravioleta con sustancias fotosensibilizantes (Riboflavina). Esta técnica pretende aumentar la estabilidad biomecanica corneal con el objetivo de evitar el transplante córneal.
Los casos poco severos son tratados con éxito con lentes de contacto especialmente diseñadas para esta afección. También puede ser tratado con técnicas quirúrgicas como la termoqueratoplastia, o la adición de tejido corneal (epiqueratofaquia).
Actualmente están disponibles los Anillos Corneales (en EEUU: Intacs; en Brasil: anillos de Ferrara o Keraring). Éstos representan una solución intermediaria antes del trasplante de córnea.
Cuando la visión se reduce y no mejora con gafas o lentillas es necesario recurrir al trasplante corneal. Esta cirugía presenta una eficacia elevada, pero no está exenta de riesgos, especialmente los que se relacionan con el rechazo inmunológico del injerto donante.
Anillos intracorneales:
La implantación de anillos corneales intraestromales es una técnica que está en franco desarrollo. Se utiliza como alternativa a otros procedimientos quirúrgicos como por ejemplo a un transplante de cornea en pacientes con queratocono o en enfermedades ectásicas de la cornea. Otra indicación es como utilizarlos en procedimientos de tipo Bioptics. Se emplean también, y cada vez más, para solucionar complicaciones de la cirugía querato-refractiva. |